domingo, 29 de diciembre de 2013

"Escalera de Renglones" de Varios Autores - Paolo Astorga


Escalera de Renglones
Varios Autores
Ambedue, 2013




Escalera de Renglones ─Colectivo Narrativa 1─, Es una breve antología de cuentos de tres autores arequipeños que encierran en sus discursos narrativos la paradoja del desencanto y el pesimismo, que sin embargo, a veces se trasfigura en la belleza de lo breve. Para esta presentación he preparado el siguiente análisis acerca de los escritores presentes en el libro.

Úrsula A. N. Podestá Sánchez (Arequipa, 1982), Maneja una narrativa intimista cuya intensidad radica en la creación de discursos donde los personajes se definen por su condición desolada e incompleta. El cuento “el poeta” es una muestra de ello. El personaje (el poeta) sabe que su condición de artista de la palabra no es casual, sino que se ha concretado con el dolor de la pérdida y el goce de la evocación. El poeta es en el cuento un viajero, un constructor de un camino inacabado y posible. Él es la alegoría de un amor absurdo, pero hermoso y trascendente. El sufrimiento es materia de creación, es extrañamente, el impulso que mueve al ser a construir el universo. La imposibilidad de llegar a la totalidad amada es la tortura interminable, pero el poeta sabe que a pesar de todas las cuchilladas que lo sumergen en la soledad más atroz, el viaje, su viaje aún no termina y siempre queda la opción para existir y resistir hasta el placer de caminar haciendo el camino, creando el placebo más excelso: la poesía. En suma Úrsula nos ofrece una narrativa tensiva, donde la dualidad genera conflictos y desnuda el complejo engranaje del amor.

Orlando V. Bedoya Pineda (Arequipa, 1978). Maneja una narrativa más irruptiva donde los personajes se han construido como seres esclavizados ante la dictadura de la soledad y ante un destino que no se encuentra determinado por nada, ni por nadie. El cuento Todo lo que sueñas y Rosaura, son una muestra del tema del amor como aparato desquiciador. El amor que enloquece y que paradójicamente acerca y cura. La cura y el veneno es son los signos centrales en este cuento. El personaje (un sujeto enloquecido y sin excusas) desea a una loca hermosa y excitante, pero en esta utopía absurda e irónica el deseo es sufrimiento, angustia y frustración. No hay salvación, solo queda el reflejo de lo que soñamos, si es que al menos eso hicimos. Las relaciones obsesivas son los temas que engloban los tres cuentos de Orlando. El amor como un obsceno pájaro inalcanzable pero que deja su estela de placer y gozo; doloroso goce que trasunta el absurdo y la desesperanza, pero que es al fin y al cabo el amor expresado y vivido.


Gabriela Podestá Sánchez (Arequipa, 1991) Con un lenguaje más directo nos habla también del tema amoroso, pero esta vez del amor transfigurado en violencia, en desesperación y muerte. Prueba de ello es el cuento “La Muerte la Traigo yo” donde el personaje principal abre los ojos ante un mundo degradado por la violencia y la brutalidad. Aquí el amor es una simple palabra que como bala perdida impacta en la indiferencia de sus sufrientes personajes. El destino se nos presenta como una voz inquisitiva, como un grito desesperado, pero con ironía y desencanto. La hostilidad no conmueve, ni es espectacular, se nos muestra como una simple escena que debemos asimilar, como un camino trazado al que solo es posible la absurda contemplación, mientras toda esperanza se despedaza en la rutina o en el vicio de ser perverso y aun así no encontrar nada a la altura de nuestra inocencia.

Como vemos estas tres voces de la narrativa arequipeña contemporánea han fijado su artillería en un tema en común: El amor y las relaciones humanas, en un mundo de plástico y sintético como el nuestro. Este sentimiento ambiguo y deseado se convierte en una herida placentera, en un virus necesario. La angustia y la soledad son residuos que los escritores reciclan magistralmente en sus narraciones, pero a la vez hay unas profundas ganas en todos los cuentos de dejar entredicho ese mensaje urgente por la reconstrucción del espíritu y por supuesto, la comprensión de lo que nos mata de a pocos y sin embargo, nos embriaga como el vino más excelso, la belleza de la estupidez mientras somos violados por el terror de nuestra humana fragilidad.


Paolo Astorga

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