viernes, 20 de marzo de 2015

Entrevista a Samantha Barendson - Paolo Astorga

Entrevista a Samantha Barendson
La poesía es una bofetada. La recibes en plena cara, durante un instante estas medio despistado/a y ves formas y colores extraños. Luego todo vuelve a la normal, pero te queda el rosado en los cachetes y la caricia de la mano”.




Entrevista realizada por: Paolo Astorga


¿Desde cuándo comenzó a escribir?
Siempre escribí un poco, nada concreto, de a rato, fue el verano 2004 el momento en que salió la real necesidad de escribir, aquella sensación de no poder hacer otra cosa.

¿Por qué?
Al principio fue por aburrimiento, para llenar un vació. Pero, a lo largo de los años, aquello que había sido catarsis puro (y de hecho, textos malos) se fue transformando en algo más universal (y de hecho, en textos buenos).

En cuanto a la poesía, ella se acercó a mí una noche del 2007 con la antología poética de Alfons Cervera “Los cuerpos del delito” (Obra completa, Valencia, Rialla Editores, 2002). Antes de leer al gran poeta valenciano, yo escribía sobre todo cuentos y obras de teatro. Después de aquella lectura, escribí "Los delitos del cuerpo" en tres noches, 35 poemas en castellano traducidos al francés, respuesta inmediata y necesaria a una forma nueva (para mí) de escritura, corta y potente.

¿Qué es para usted la Poesía?
La poesía es una bofetada. La recibes en plena cara, durante un instante estas medio despistado/a y ves formas y colores extraños. Luego todo vuelve a la normal, pero te queda el rosado en los cachetes y la caricia de la mano.

Cuéntenos sobre su vida, sus obras, sus proyectos, su actividad literaria
Lo importante para mí es difundir poesía. Vivo en Francia, en un país que considera que la poesía es un género elitista que se dirige a un público intelectual. Yo trato demostrar todo lo contrario con la ayuda de los 11 miembros de mi colectivo “El sindicato de poetas que algún día morirán”. Entonces, por un lado escribo libros, pero por el otro voy a todas partes a leer mi poesía: en la bibliotecas, en los bares, en los teatros, en la calle, donde sea, para intentar mostrar a la gente que la poesía es de todos y para todos.

Últimamente he recibido un premio de poesía, el premio René Leynaud (poeta y resistente francés) que recompensa a un poeta cuya obra poética es emergente y resistente. Así me siento.
Mis proyecto son de seguir el combate poético.

¿Cómo define su poesía?
Mi poesía es muy variable, no me gusta hacer dos veces la misma cosa. Ciertos poemas mios son como cuadros, intentan mostrar paisajes y lugares que yo he visto, vivido o conocido y que me gustaría compartir, y como no sé pintar ni dibujar los escribo, intentado mostrar todo el relieve, colores, sensaciones y olores. Otros poemas son música, lo que me interesa es el ritmo, el texto se construye en voz alta a partir de ese ritmo generalmente inspirado del tango o del jazz. Me gustan esto textos para las lecturas públicas, y generalmente los comparto con músicos. También en otros poemas, intento sólo ser narrativa y abarco temas que me importan mucho tales como el exilio, los desencuentros, los desaparecidos. En estos casos, la construcción es más clásica, en prosa o en versos pero siempre intentando mantener cierto ritmo rotundo.

¿Cree que el poeta es un ser obsesivo?
Hay que tener cierta obsesión para seguir defendiendo semejante forma. Dicen que nadie escucha poesía, que nadie lee poesía, que nadie vende poesía. Es verdad y es mentira. Con el colectivo nuestro objetivo es, al contrario, promover la poesía para todos y por todas partes porque la poesía debe ser oral, hablada, gritada, en movimiento, viva.

¿Qué escritores o poetas han influenciado en su producción literaria?
Como lo he dicho antes, Alfons Cervera ha permitido que yo escribiese poesía. Pero aquellos quienes la influenciaron son Alfonsina Storni, Mario Benedetti o Julio Cortázar, pero también y sobre todo mis contemporáneos, todos los poetas que cruzo y escucho en los diferentes festivales. Ellos me nutren verdaderamente gracias a la energía y la fe que comparten conmigo.

¿Qué tan importante para usted es la literatura?
Menos importante que el amor pero mucho más que la política.

¿Es necesario que el escritor sea un hombre comprometido?
El sólo hecho de escribir compromete ya al hombre. Yo escribo textos que me parecen sencillamente "buenos" porque hablan de amor, de sensualidad, de sexualidad a veces, de injusticias, de desamores, des desapariciones, de exilios, de gente que busca su lugar, su gente, su respiro, etc. Yo siempre pensé que no escribía texto directamente políticos, pero no es así, todo es político, todo puede molestar, todo puede ir en contra de otro pensamiento, y escribir, escribir lo que sea, y publicarlo, es afirmar una forma de pensamiento que puede ser interpretada y malinterpretada.

¿Cuál es el fin de su poética?
Mi poesía intenta destacar la belleza del ser humano con sus fragilidades, sus carencias, sus dolores. Es una poesía llena de ternura, una escritura que tiende hacia cierta forma de universalidad, de unidad.

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a través de los años?
Al inicio tuve un período de superadjectivación, algo muy barroco. Luego un período todo contrario de minimalismo japonésido. Pasé por un período muy narrativo y descriptivo, realista por decirlo así. Ahora no sé, tengo ganas de escribir canciones.

Dentro de su producción literaria, ¿Qué obra elegiría usted por optar en una en especial?
Mi mejor libro es mi último, El limonero. Lo he escrito en francés, pero lo estamos traduciendo al castellano. (De hecho fue este libro que recibió un premio)

¿Qué hace antes de escribir?
Intento resolver los problemas que podrían molestarme durante la escritura. Me visto cómoda, tomo agua, como una manzana, voy al baño, pongo una almohada sobre mi silla, apago el celular, cierro el Facebook.

¿Qué opinión tiene usted sobre la poesía que se publica en la actualidad?
Últimamente he leído 5 antologías de "joven" poesía (2 chilenas, 2 argentinas y 1 uruguaya), y me he quedado feliz con lo que he leído. Autores como Fernando de Leonardis, Mori Ponsowy, Javier Vallejos Amil, Sergio Taglia, Juan Manuel Daza, Jorge Castro Vega, Jesús Sepúlveda y tantos otros...), hay energía, fantasía, destructuración de lo formal, intensidad, ritmo. Yo tengo muchas ganas de compartir, conocer, trabajar con otros poetas de todas partes del mundo.

¿Qué es para usted un buen libro?
Es un libro que me hace cosquillas en la panza y que no me deja dormir hasta que no lo he terminado.

¿Cómo ve usted hoy por hoy la industria editorial? ¿Cómo autor, qué soluciones le daría a este problema?
Yo veo cómo funciona en Francia. La poesía con el teatro representan el 0,2% de las ventas de libros...
Eso tiene varias razones: La gente no se anima a comprar poesía porque no sabe que le gusta; los editores muchas veces no hacen su trabajo de comercial, no se animan a tratar al libro de poesía como "producto" y no le hacen la publicidad necesaria; los media (televisión, radio, Internet) tampoco hacen  promoción. Hay que intentar glamourizar a la poesía, mostrar su potencial de interés, de diversión, de placer.

¿Cree en los concursos o certámenes literarios?
Creo que me acaban de dar un premio bastante importante, y estoy muy feliz y orgullosa. Pero no sé si tendrá algún impacto. Por ahora, han salido dos artículos en la prensa, pero no me han llamado ni la televisión, ni los editores, ni me han invitado a nuevos festivales (Trois-Rivières y/o Medellín sería mi sueño)... Veremos...

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión literaria por Internet, como revistas literarias, blogs, páginas sobre literatura, redes sociales, entre otras?
La difusión en revistas y blogs/páginas me parece fantástica porque nos llega información de todas partes, el mundo es nuestro y es fácil tener una imagen casi mundial de lo que suele ser la poesía contemporánea.
También la utilización de las redes sociales ha cambiado mucho mi manera de trabajar. He conocido a artistas (pintores, fotógrafos, músicos,...) con quien he podido trabajar y que no hubiese conocido sin la ayuda de las redes.
Por fin, Internet es el mejor método para difundir y hacerse conocer fuera del propio ámbito o ciudad.

¿Cuáles son las obras que recomienda leer?
-Los cuerpos del delito, de Alfons Cervera
-Los delitos del cuerpo, de Samantha Barendson (ya que estoy, hago un poco de publicidad :-)
-Rayuela, de Cortázar

¿Cuál es el consejo que daría a los nóveles poetas?
Antes de empezar a escribir, leer mucho.
Luego mirar, escuchar, sentir, vibrar, hacer el amor, comer, saltar.
Y frente a la hoja o a la computadora, ir a lo esencial, sacar lo superfluo.

Por último: ¿desea agregar algo más?
¡Que viva la poesía!



Poemas de Samantha Barendson



- El vuelo de la muerte -

Azul, calma azul, vaivén de olas.
Paisajes como postales.
Pero, en profundidades de mares y memorias
cuerpos aún adolescentes,
dormidos, heridos, se descomponen
anónimos, en mil novecientos setenta y seis.

Aviones militares rajan cielos de algodón,
como águilas desvanecen
en el turbio horizonte.

Y nacen los desaparecidos.

No es azul, es más que azul,
es tan azul que se vuelve turquesa,
casi verde.
Y  aunque uno busque sinónimos azuleados,
nada alcanza la zarca inmensidad,
los celestes reflejos del espacio marino,
las cerúleas profundidades
de mareas inciertas.
Pero no es azul,
es más que azul,
es una mezcla de nomeolvides,
esmeralda y lapislázuli,
un azul más garzo que la rabia en tus ojos,
más azul que un monocromo de Klein
más azul que una ola de Hokusai,
pero no es azul,
es más que azul,
es un azul de mar y de memoria
un azul ennegrecido por cuerpos tirados de helicópteros,
un azul teñido de desapariciones,
un azul criminal,
un azul culpable,
uno rojo.


- Trenes -

Los paisajes pasan como Jackson Pollock, vacas punteadas, nubes estiradas, manchas girasoles y rieles retorcidos. La ventana fría pega en mi nariz y siento el traqueteo de la bestia humana.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

No soy Eva Marie Saint, no tengo la intriga internacional ni los besos de Cary Grant. Tras el cristal, paisajes de postales, campañas de entre-guerras, improntas ferroviarias: una vaca, un castillo, una iglesia, un burro, un viejo ciclomotor o un tren de vapor, hierbas infinitas, campos de amapolas, pueblos suspendidos, la autoestopista fantasma, ovejas, tal vez cabras, otra amapola, una falda acampanada, una lata, una bolsa de plástico, una lámpara de neón, un flash.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

Yo no soy Celia Johnson en Breve encuentro esperando el próximo jueves, el próximo jueves, el próximo jueves, el amor prohibido en un cafetín. Tras el vidrio, amargos paisajes que se repiten y desfilan y vuelven y vuelven a pasar y giran y recomienzan y las vacas se parecen y la nieve oculta los pasos de lobos, ogros y brujas.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

No soy Marilyn Monroe con faldas y a lo loco. Ante mis ojos inmensos pastos, piedras y malas hierbas que cuernos estupefactos rumian, metódicamente.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

Desfilan los kilómetros, el Sur aun lejano.
Ciento cinco punto ocho, llegaremos mañana.



Horizons / horizontes

Les immeubles portègnes            Edificios porteños
se cachent                                        esconden      
derrière des parisiens.                   Parisinos.

L'océan reflète                                Oceánicos reflejos
leur silhouette urbaine                 de silueta urbana
et l'Atlantique voudrait                El Atlántico quisiese
être la Seine.                                               ser el Sena.

Nous marchons sans but              Caminamos sin rumbo
de San Telmo                                              de San Telmo
à Saint Germain,                            a Saint Germain
de Recoleta                                      de Recoleta
au Quartier Latin.                          al Quartier Latin

Je regarde au loin                          Miro a lo lejos
et l'horizon                                      y el horizonte
est triple.                                          es triple.

Paris                                                  Buenos Aires
de l'eau                                             agua
et Buenos Aires.                             y París.




Sobre la autora:
Samantha Barendson, Nacida en 1976 en Vilanova i la Geltrú de madre argentina y padre italiano, vive ahora en Lyon donde trabaja en la Escuela Normal Superior.
Después de haber hecho estudios de literatura hispanoamericana en la facultad de Lyon 2, donde  analiza los cuentos de Cortázar y la ausencia de puntuación en El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez, se dedica a trabajos de traducción y termina escribiendo sus propios textos.
Actualmente consagra las horas de la noche a la escritura poética, a las problemáticas de la traducción poética y al teatro. Escribe así poesía en varios idiomas, sola o acompañada por amigos poetas, pintores, ilustradores o fotógrafos, escribe a mano libros de artistas, escribe también obras de teatro y cuentos para niños. Le gusta declamar, gritar y hasta cantar en el escenario, es a veces comediante frustrada de no ser cantante de tango.
Publica regularmente en revistas de poesía. Cuatro de sus recopilaciones de poemas han sido publicadas.
También forma parte del colectivo “Le syndicat des poètes qui vont mourir un jour”.
Obra poética:
-El limonero, Editorial Le pédalo ivre, Lyon, Francia, junio 2014 (Premio René Leynaud 2015)
-Le combat, con el poeta Jean de Breyne, Collection Duos, Estrasburgo, Francia, 2012
-Los delitos del cuerpo – Les délits du corps, Christophe Chomant éditeur, Rouen, Francia, diciembre 2011
-Des coquelicots – Amapolas, Le pré # carré éditeur, Grenoble, Francia, diciembre 2011





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