domingo, 6 de septiembre de 2015

Mirar en tiempos hipermodernos - Paolo Astorga

Mirar en tiempos hipermodernos

Escrito por: Paolo Astorga


“Aunque nuestros ojos son cada día más importantes en la vida hipertecnológica, nuestro horizonte mirado cada día se reduce a las pantallas y no a la realidad.”



Hoy, vivimos en una sociedad que ha agrandado nuestros ojos, pero ha reducido nuestra capacidad de ver los detalles y entenderlos como asombro. Nuestra mirada es cada vez más cercana a la de un mero receptor de impulsos que deben interpretarse siempre desde la estética del consumo. Vemos, pero ya no miramos. Abrimos los ojos, fijamos la mirada, pero ya no podemos entender lo que miramos, ya no logramos cuestionarnos sobre lo que miramos. Aunque este sentido es cada día más central, pues con él interactuamos con todo, con todos, se ha perdido la capacidad de mirar y se la ha reducido a la mera percepción sensual de lo que nos excita y no lo que nos permite generar el sentido de las cosas que nos rodean.

Mirar hoy es un hipermirar. Esto quiere decir que solo miro por un impulso biológico, desde la mecanización. Mi mirada se ha alienado, se ha acostumbrado a solo ver lo que debe ver. No hay imaginación y mirada. Si deseo fantasear, debo ver convertir mi mirada en hipermirada. Mi mirar requiere cada día más estímulos para ser mirada, para lograr encontrar un asidero que no me sume en una profunda pérdida. El hábito ha hecho de mi mirada una herramienta de adaptación, un sustento para el acomodo y el confort, pero no un elemento que me permita la reflexión, profunda e intensa de lo que me rodea, de lo que contiene significado, sentido.

Y es que el mundo vive a una velocidad e inmediatez tremendamente rápida que mirar en profundo, es decir, encontrando el sentido de lo que nos rodea, resulta una empresa inútil e intrascendente. ¿Por qué mirar en profundo, si el mundo no me obliga a ser reflexivo, sino solo productivo? Mi mirada debe servir para aumentar mi productividad, para ser eficiente y exitoso. Mirar desde la contemplación, es decir, cuestionado lo que se mira y, por ende, dándole un sentido a lo que nos rodea y significado a nuestro propio actuar. Sin embargo, no miramos realmente, porque solo queremos sentir lo que miramos, queremos disfrutar, llegar a la más superficial diversión del mirar. La mirada que lanzamos es la del cazador que desea consumir a su presa, que desea satisfacerse con lo mirado. Quien mira en profundo como diría Friedrich Nietzsche debe ser “paciente”, es decir, saber reconocer al objeto mirado no solo como un objeto más de consumo hedonista, sino como un intenso misterio de múltiples sentidos. Mirar debería ser la búsqueda de la conciencia, sin embargo, hoy solo se reduce a mantenerse en reposo, mientras se hace zapping y se disfruta, se divierte, se adapta y se relaja.

Entonces, una imagen no nos debe cuestionar, solo nos debe emocionar. La emocionalidad debe ser lo más placentera posible, aunque podamos reconocer en ella lo terrible. Las imágenes deben llenar nuestro mundo y darnos las señas para vivir sin la necesidad de reflexionar, de mirar en profundo. Aunque nuestros ojos son cada día más importantes en la vida hipertecnológica, nuestro horizonte mirado cada día se reduce a las pantallas y no a la realidad. Miles de millones de personas a diario encierran su mirada a una pantalla de cinco pulgadas, viven una vida de la hiperconexión,  y ya no pueden reconocer el misterio y la belleza que los rodea y que guarda un mensaje para cada quien. No se quiere mirar de ninguna manera en profundo, porque es una forma de desnudarse, de darse al otro con la sinceridad, con la confianza. Por eso, es muy difícil mirar con una actitud reflexiva, ya que al hacerlo, nos arriesgamos a destruir nuestros paraísos artificiales, nuestro confort, el placer que siempre queremos extender y hacerlo eterno. Sin embargo, la tendencia siempre es superficializar, coleccionar, hacer que la mirada sea de un simple receptor y no la de un constructor de sentidos y belleza.
  

1 comentario:

  1. hola Paolo, interesantisimo tu blog, me encantaría que reseñaras mis novelas juveniles, este es mi blog: http://blogdenovelajuvenil.blogspot.mx/, face Sillvia Gonzalez

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