domingo, 4 de octubre de 2015

El conocimiento prohibido - Paolo Astorga

El conocimiento prohibido
Una reflexión sobre un acto vergonzosamente cotidiano

Escrito por: Paolo Astorga


“Y es que el mundo de hoy no tiene ningún compromiso con lo que lo rodea. No le importa generar sus propias ideas, reflexionar y crear conocimiento. No le importa tampoco la conexión con la historia o la capacidad trascendental de simbolizar, de dotar de significado a su realidad. La vida misma es un discurrir mecánico donde lo importante es el tener, pero no preguntar la esencia, no cuestionar la misma realidad confortante y placentera.”


¿Hoy el conocimiento es prohibido? Me imagino que no, más bien hoy el conocimiento es apabullante. Todos producen “conocimiento” y este es difundido como cantidades ingentes de información. Tenemos, prácticamente, todos los medios para poder acceder al conocimiento, pero hay un problema que va más allá del mero acceso: La calidad de la información que manejamos. Quizás una de las primeras preguntas clave que nos debe mover es: “¿qué es lo que quiero conocer?” Conocer es hoy una tarea muy diferente respecto de la que se hacía cincuenta años antes. Los grandes motores de búsqueda han sofisticado las búsquedas y la cantidad de información a la que podemos acceder es tremendamente grande. Sin embargo, se va perdiendo con el tiempo una capacidad fundamental para la generación del conocimiento: El criterio de selección de lo que es relevante y lo irrelevante.

Cada día hay menos personas que tienen la capacidad reflexiva para discriminar entre la calidad de la información y la tonelada de basura informática que atiborran el universo académico tanto virtual como físico. Es más, noto que la información ya ni siquiera es procesada, contrastada, reflexionada, pensada. Nuestra actitud está evolucionando a una mecanicidad donde la información es significada a lo mucho desde su literalidad y se desconoce la profundidad de la misma.

De esta actitud que se acerca a un copiar y pegar tengo muchos ejemplos y quizás uno de los más gráficos es el siguiente: Un alumno mío tenía una tarea de investigación sobre el Muro de Berlín. El alumno, cuyo principal recurso es Wikipedia, realizó la búsqueda y, con poco entusiasmo, copió la primera parte de la información, no sin antes también guardar la foto del muro. En un archivo de Word pegó todo el contenido y cambió el formato. Un hermoso diseño colorido y una letra personalizada fueron el “plus” de su trabajo. El alumno piensa “listo, acabó”, pero, lo sabemos, el verdadero trabajo nunca empezó.

Y es que esta “tarea de investigación” es una constante que he podido observar, por lo menos, en la escuela. No hay significatividad, no hay ninguna actividad intelectual. La tarea es simplemente tener la destreza y la conexión a Internet para lograr terminarla. Sin embargo, el problema no está en la actividad en sí, sino en la actitud por el conocimiento. Se piensa que adquirir conocimiento es un acto de pura mecánica, nada más falso. El tema de la investigación sobre el Muro de Berlín no es solo una tarea, sino que se debe convertir en una posibilidad para construir conocimiento, para construir al ser. Digamos que nuestro estudiante no solo copió y pegó información, sino que se esforzó por leer la información y luego relacionarla con una o varias ideas. Digamos que las ideas con las que la relacionó fue “poder” y “dominación”. Nuestro estudiante no solo ha “buscado la información”, sino que le ha dado significatividad, sentido a su búsqueda. La información que ha procesado, que ha pensado, es ahora nueva o por lo menos personalizada. Su objetivo fue la reflexión, su objetivo apuntó a una finalidad que trasciende la mera mecánica: Pensar.

Ahora digamos que nuestro alumno en vez de solo copiar y pegar la información, redacta él mismo un artículo sobre el muro. Obviamente no puede dejar de ofrecer cierta información literal, pero su objetivo ahora no es simplemente exponer sobre el muro, sino opinar sobre las repercusiones políticas, sociales, económicas y culturales. Además ha pensado en una tesis adecuada y ha opinado de manera sencilla pero contundente sobre las ideas con las que relacionó el tema. ¿Qué ha pasado? Nuestro alumno no solo ha extraído información, no solo ha usado el recurso y lo ha plasmado “tal como está”, sino que ha construido un nuevo saber.

Y es que el mundo de hoy no tiene ningún compromiso con lo que lo rodea. No le importa generar sus propias ideas, reflexionar y crear conocimiento. No le importa tampoco la conexión con la historia o la capacidad trascendental de simbolizar, de dotar de significado a su realidad. La vida misma es un discurrir mecánico donde lo importante es el tener, pero no preguntar la esencia, no cuestionar la misma realidad confortante y placentera. Tener el conocimiento, pero sin la capacidad reflexiva para entender eso que se tiene, para transformarlo en ser, es la constante que se imparte, que es casi dogma. No obstante, investigar no es solo acopiar información, no es solo el análisis técnico de los datos, es, antes que cualquier trabajo de mecánica, un acto de sensibilidad para con el mismo mundo. Un alumno al que se le encarga, digamos, una pequeña investigación sobre la Segunda Guerra Mundial, no solo debe “encontrar” la información o “construir” un hermoso informe, monografía o ensayo. Es de suponer que este debe ser sensible ante el conocimiento que va construyendo. Entender en profundo lo que significa investigar el tema y su riqueza significativa. Lamentablemente, la gran preocupación es que la realidad no es la del constructor, sino la del reproductor que repite, pero no entiende. La indiferencia es la base de toda la educación actual.

En suma, soy un convencido que mientras más se les dé a los alumnos las herramientas necesarias para que estos puedan aprender a aprender y además generar compromiso con lo que aprenden, será mucho más fácil y significativo el proceso de construcción del conocimiento. Pensar y actuar, deben ser ejes fundamentales ante la indiferencia de lo hiperreal. La tarea principal es la de valorar el esfuerzo y la dedicación del trabajo individual, de la creatividad ante las situaciones problemáticas, pero sobre todo, hacer que nuestros alumnos tengan la conciencia de que viven en un inmenso mundo que solo podrá cambiar con sus ideas y acciones.


3 comentarios:

  1. Así es, educar con valores

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  2. Verdaderamente estamos saturados de información, es claro que puede envolvernos y hacer que nos perdamos, para que esto no suceda, primero tengo que tener claro, qué busco yo, para que busco esa información y que voy a hacer ahora mismo con ella, creo que esto que planteo tiene que ver con el sentido, de modo que a ello tengo que agregar que tratamiento hago yo de esa información y luego tener claro si se va a quedar conmigo, luego que cauce le voy a dar, es decir, si la voy a compartir y para que lo voy ha hacer . . .

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