jueves, 27 de abril de 2023

FICHA DE LECTURA: Un cuento para reflexionar sobre la indiferencia ante el dolor y la miseria: “Un asunto vulgar” de Arkadi Avérchenko

 

FICHA DE LECTURA: Un cuento para reflexionar sobre la indiferencia ante el dolor y la miseria: “Un asunto vulgar” de Arkadi Avérchenko
 


LECTURA:
Un asunto vulgar
Arkadi Avérchenko
 
La víspera de Navidad.
El frío era muy intenso, el viento atacaba furioso las casas y los árboles y no perdonaba a los transeúntes, que hacían todo lo posible para librar de sus ataques las mejillas, la nariz y la frente. Cuando se cansaba de callejear, se encaramaba sobre los altos edificios, en busca de un campo de acción más despejado, más abierto, y daba rienda suelta a su furia salvaje, rugía como un león, saltaba de tejado en tejado, se colaba por las chimeneas.
El novelista Dojov y el pintor Poltorakin marchaban por la acera, cubierta de nieve, envueltos en buenos abrigos.
Iban a una fiesta infantil que se celebraba aquella noche en casa del editor Sidayev, y pensaban con placer en la grata velada que les esperaba en los ricos y tibios salones, ante el árbol de Navidad, rodeados de niños felices, alegres.
El frío arreciaba.
—Es muy difícil escribir cuentos de Navidad —decía Dojov—. O hay que desarrollar un asunto vulgar, o pintar una serie de horrores más vulgar aún…
De pronto se detuvo y volvió la cabeza hacia las gradas de una casa de la acera opuesta, medio cubiertas de nieve.
—¡Mira! ¿Qué es eso?
—¿El qué?
—Ese bulto, en las gradas… A la derecha, en el fondo…
Los dos amigos se acercaron y vieron acurrucado en el rincón a un muchacho.
—¿Qué haces ahí?
—¡Eh, chico! ¿Qué haces ahí, a estas horas?
El muchacho se removió, y surgieron de entre los andrajos que lo cubrían una manita roja de frío y una cara de ojos brillantes, mojados de lágrimas. Debía de tener ocho o nueve años.
—¡Me muero de frío! —balbuceó, castañeteando los dientes.
—¡No es extraño! —comentó, compasivo, el pintor—. Mira qué miserables harapos…
El novelista se inclinó, pensativo, sobre el muchacho.
—¡Poltorakin! —preguntó con acento solemne—. Esta noche es Nochebuena, ¿no?
—Sí, Nochebuena.
—Pues… ¡ya ves!
—Sí, ya veo…
El novelista señaló al chiquillo.
—¿Te has hecho cargo…?
—¿De qué?
—¡Qué torpe eres! ¡Este es el niño que se muere de frío!
—¡Vaya una noticia!
—Este es el famoso muchacho que se muere de frío en Nochebuena —añadió el novelista, en el tono de un hombre que acaba de hacer un importante descubrimiento científico—. ¡Hele aquí! ¡Por fin lo veo con mis propios ojos!
El pintor se inclinó también sobre la pobre criatura.
—¡Sí, no hay duda —dijo, examinándola atentamente—, es él en persona! Mañana es Navidad, si no mienten nuestros calendarios… Y no deben de mentir, cuando Sidayev nos ha invitado…
—Quizá haya por aquí algún árbol de Navidad encendido. Eso completaría el cuadro. La música, la sala iluminada, los alegres gritos de los niños en torno del árbol y, a algunos pasos de distancia, un pobre muchacho muriéndose de frío…
—¡Mira! —gritó el pintor—. En aquella casa, en la de la esquina, en el cuarto piso, la cuarta, quinta y sexta ventanas están muy iluminadas… Allí hay, seguramente, un árbol de Navidad iluminado.
—¡Entonces, todo está en regla!
—¿Qué?
—Que parece un cuento de Navidad… ¡Es curioso! He leído y hasta he escrito una porción de cuentos sobre el tradicional muchacho que se muere de frío en Nochebuena, pero no lo había visto nunca.
—Sí, se abusa un poco de ese asunto. Basta abrir en estos días cualquier periódico para tropezarse con un muchacho helado, protagonista de una narración sentimental.
—Desde hace algunos años suelen leerse también, en estos días, sátiras más o menos ingeniosas de tal abuso; pero esas sátiras también se han hecho ya vulgares. Ningún escritor que se respete se atreve a servirse, ni en broma ni en serio, del tradicional muchacho.
—Sí, es verdad… Si contamos en casa de Sidayev que acabamos de ver a un muchacho muriéndose de frío, como en los cuentos de Navidad, no nos creen.
—Se echan a reír.
—Se burlan de nosotros.
—Se encogen de hombros.
—No, más vale no contarlo. ¡Un niño que se muere de frío! ¡Qué vulgaridad! Es una cosa que no puede tomar en serio ninguna persona dotada de un poco de gusto literario.
—Figúrate —dijo el novelista— que se encuentran a esta criatura unos obreros, unos hombres toscos e iletrados, que no han leído nunca cuentos de Navidad. Se la llevan a su casa; le dan de cenar, le iluminan un arbolito… Y mañana se despierta en una cama limpia y caliente, y ve inclinado sobre él a un obrero de hirsuta barba, que le sonríe con ternura…
El pintor miró al novelista con ojos burlones.
—¡Caramba, qué improvisación! ¡A que acabas por escribir algo sobre el tradicional muchacho!
El novelista se rio.
—Sí, le he dado rienda suelta a mi imaginación. Pero ¡no!… ¡Dios me libre! Detesto todo lo vulgar. ¡Vámonos!
—Pero… ¿vamos a dejar helarse a este niño? Podíamos llevarlo a algún sitio donde pudiese entrar en calor y cenar…
—Sí, sí —repuso, irónico, mordaz, el novelista—. Y mañana se despertaría en la camita caliente y vería inclinado sobre sí el rostro barbudo… como en los cuentos de Navidad.
Estas sarcásticas palabras azoraron mucho al pintor, que no se atrevió a insistir.
—Bueno, como quieras… Sigamos nuestro camino.
Y los dos amigos se alejaron, reanudando la conversación interrumpida. Sus voces fueron apagándose en la distancia. El muchacho se quedó solo, acurrucadito en el rincón, y la nieve siguió cubriéndolo…
El pobre no sabía que era —¡pícara suerte!— un asunto vulgar.
 
 

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA:

1. ¿Por qué se dice que el frío rugía “como un león”? Explica tu respuesta.
2. Infiere: Según el contexto del cuento, ¿qué significado tiene la frase: “un asunto vulgar”? Explica tu respuesta.
3. Al final del cuento, el novelista no ayuda al muchacho porque dice que si lo hace se sería “como en los cuentos de Navidad”. ¿Qué significa esto? Explica tu respuesta.
4. Infiere: ¿Por qué se dice que el pobre muchacho que estaba en muriéndose de frío era “un asunto vulgar”? Explica tu respuesta.
5. Aunque el cuento no lo hace explícito, ¿qué es lo que critica este? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.
6. ¿Qué opinas de la actitud del novelista y el pintor con respecto al muchacho que se estaba muriendo de frío? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.
 
 

POSIBLES RESPUESTAS:
1. La expresión "el frío rugía como un león" es una metáfora que se utiliza para darle un carácter más vívido y descriptivo al fenómeno del viento frío que soplaba en la calle. Al utilizar la imagen del rugido de un león, se busca transmitir una sensación de poderío y ferocidad, lo que a su vez ayuda a crear una atmósfera de tensión y peligro.
 
2. En el contexto del cuento, la frase "un asunto vulgar" se refiere al hecho de que el protagonista, el novelista, considera que el muchacho que está muriéndose de frío en la calle es algo común y corriente, algo que no llama demasiado la atención ni despierta su interés. Esta actitud indiferente del protagonista se debe en parte a su arrogancia y a su falta de empatía, pero también refleja la actitud generalizada de la sociedad hacia los más pobres y desfavorecidos.
 
3. Cuando el novelista se niega a ayudar al muchacho, argumentando que hacerlo sería "como en los cuentos de Navidad", se refiere a que sería algo tan vulgar, es decir, común. Pero como el novelista no quiere caer en lo “vulgar”, termina por no hacer nada. Esta actitud egoísta y desapegada es precisamente lo que el autor del cuento está criticando, al poner de manifiesto cómo la sociedad ha perdido la capacidad de preocuparse por los demás y ha abandonado los valores de la solidaridad y la empatía.
 
4. La expresión "un asunto vulgar" se utiliza para describir al muchacho que está muriéndose de frío en la calle, y sugiere que la situación de pobreza y desamparo en la que se encuentra es algo que se ve con demasiada frecuencia como para despertar la atención o la simpatía de la gente. Esta actitud de indiferencia y desdén hacia los más pobres es precisamente lo que el autor del cuento está denunciando, al mostrar cómo la sociedad ha perdido su sensibilidad y su capacidad de compasión hacia los más desfavorecidos.
 
5. Aunque el cuento no lo hace explícito, se puede inferir que lo que está criticando es la falta de empatía y solidaridad de la sociedad hacia los más pobres y desfavorecidos. El autor denuncia cómo la gente ha perdido la capacidad de preocuparse por los demás y se ha vuelto indiferente al sufrimiento ajeno, lo que ha llevado a una creciente polarización y desigualdad social. Asimismo, el cuento cuestiona la actitud nada empática de aquellos que, como el novelista y el pintor, prefieren mirar hacia otro lado antes que implicarse en la solución de los problemas sociales.
 
6. En mi opinión, la actitud del novelista y el pintor hacia el muchacho que se estaba muriendo de frío es reprochable e inhumana. A pesar de que ambos tenían la capacidad y los recursos para ayudar al muchacho, decidieron no hacer nada al respecto. En lugar de actuar con empatía y compasión, se preocuparon más por su propia imagen y por cómo serían percibidos por los demás. Su falta de acción demuestra una falta de valores humanos básicos como la compasión y la solidaridad, y refleja la falta de responsabilidad social en la sociedad de la época.

martes, 25 de abril de 2023

Cuento “Leyenda china” de Hermann Hesse con actividades de comprensión lectora

 

Cuento “Leyenda china” de Hermann Hesse con actividades de comprensión lectora


 
LECTURA:
Leyenda china
Hermann Hesse
 
 
Esto se cuenta acerca de Meng Hsie.
Cuando supo que últimamente los artistas jóvenes se ejercitaban en colocarse cabeza abajo, decían que para ensayar una nueva visión, inmediatamente Meng Hsie practicó también este ejercicio. Y después de probarlo un rato declaró a sus discípulos:
-Cuando me coloco cabeza abajo se me presenta el mundo bajo un aspecto nuevo y más hermoso.
Esto se comentó, y los jóvenes artistas se ufanaban no poco de que el anciano maestro hubiese respaldado así sus experimentos.
Se sabía que apenas hablaba, y que enseñaba a sus discípulos no mediante doctrinas sino con su simple presencia y su ejemplo. Por eso sus manifestaciones llamaban mucho la atención y se difundían por todas partes.
Poco después de que aquellas palabras suyas hubiesen hecho las delicias de los innovadores y sorprendido e incluso indignado a muchos de los antiguos, se supo que había hablado otra vez. Contaban que había dicho:
-Es bueno que el hombre tenga dos piernas, porque ponerse cabeza abajo no favorece la salud. Además, cuando se incorpora el que estuvo cabeza abajo el mundo se le representa doblemente más hermoso que antes.
Estas palabras del maestro escandalizaron a los jóvenes antipodistas, que se sintieron traicionados o burlados, y también a los mandarines.
-Tal día dice Meng Hsie tal cosa, y al día siguiente dice lo contrario -comentaban los mandarines-. Es imposible que ambas sean verdaderas. ¿Quién hace caso del anciano cuando le flaquea el entendimiento?
Algunos fueron a contarle al maestro lo que decían de él tanto los innovadores como los mandarines. Él se limitó a reír. Y como sus seguidores le demandaran una explicación, dijo:
-La realidad existe, pequeños míos, y ésa es incontrovertible. Verdades, en cambio, es decir, opiniones acerca de la realidad expresadas mediante palabras, hay muchas, y todas ellas son tan verdaderas como falsas.
Y por mucho que insistieron, los discípulos no consiguieron sacarle una palabra más.
 

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA:
1. ¿Quién es Meng Hsie?
2. ¿Cómo enseñaba Meng Hsie?
3. Meng Hsie, ¿aceptó o criticó el ejercicio de colocarse cabeza abajo? ¿Por qué?
4. Qué quiere decir la frase: “le flaquea el entendimiento”. Explica tu respuesta.
5. ¿Qué significa que Meng Hsie se haya limitado a reír de lo que decían de él los innovadores y los mandarines? Explica tu respuesta.
6. Lee nuevamente la explicación de Meng Hsie: “La realidad existe, pequeños míos, y ésa es incontrovertible. Verdades, en cambio, es decir, opiniones acerca de la realidad expresadas mediante palabras, hay muchas, y todas ellas son tan verdaderas como falsas”. ¿Estás de acuerdo con lo dicho Meng Hsie? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.

martes, 18 de abril de 2023

Cuento “El muchacho indefenso” de Bertolt Brecht con preguntas y respuestas de comprensión lectora

 

Cuento “El muchacho indefenso” de Bertolt Brecht con preguntas y respuestas de comprensión lectora

 


LECTURA:
El muchacho indefenso
Bertolt Brecht
 

Un transeúnte preguntó a un muchacho que lloraba amargamente cuál era la causa de su congoja.

—Había reunido dos monedas para ir al cine —dijo el interrogado—, pero se me ha acercado un chico y me quitó una —y señaló a un chiquillo que estaba a cierta distancia.

—¿Y no pediste ayuda? —preguntó el hombre.

—Claro que sí —replicó el muchacho, sollozando con más fuerza.

—¿Y nadie te oyó? —siguió preguntando el hombre, al tiempo que lo acariciaba tiernamente.

—No —gimió el niño.

—¿Y no puedes gritar más fuerte? —preguntó el hombre.

—No —replicó el chico, mirándolo con ojos esperanzados, pues el hombre sonrió.

—Entonces, dame la que te queda —dijo el hombre, y quitándole la última moneda de la mano, prosiguió despreocupadamente su camino.

 

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA:

1. ¿Qué le pasaba al muchacho que lloraba amargamente?

2. Infiere: Según el relato qué significa la frase “el hombre sonrió”. Explica tu respuesta.

3. ¿Qué piensas sobre el final del relato? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.

4. Si pudieras resumir el cuento en una palabra, ¿cuál sería? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.

5. Valora: ¿Con qué palabra caracterizarías al niño llorando y al hombre que le habla? Explica tu respuesta.

6. ¿Qué mensaje crees que nos intenta dar el autor con este relato? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.

7. ¿Qué opinas sobre el relato? ¿Por qué? Justifica tu respuesta.



POSIBLES RESPUESTAS:
1. El muchacho lloraba amargamente porque alguien le había robado una de las dos monedas que había reunido para ir al cine.
 
2. La frase "el hombre sonrió" podría interpretarse de varias maneras, pero en este contexto, podría entenderse como una señal de que el hombre no tiene intención de ayudar al niño, sino más bien de aprovecharse de su situación de vulnerabilidad.
 
3. El final del relato es irónico y sorprendente, ya que el hombre que inicialmente parecía mostrar compasión por el niño termina robándole la última moneda que le quedaba. Esta conclusión abrupta y desconcertante podría interpretarse como una crítica social sobre la falta de empatía y la hipocresía en la sociedad.
 
4. Si tuviera que resumir el cuento en una palabra, elegiría "vulnerabilidad", ya que el relato muestra la indefensión de un niño que es robado y no recibe ayuda de nadie.
 
5. Al niño llorando lo caracterizaría como "indefenso", ya que no tiene la capacidad de defenderse o protegerse a sí mismo. Al hombre que le habla lo caracterizaría como "cínico", ya que parece mostrar compasión por el niño, pero luego aprovecha la situación para robarle.
 
6. El mensaje que el autor intenta transmitir con este relato podría interpretarse como una crítica social a la falta de empatía y la hipocresía en la sociedad. La historia muestra cómo la vulnerabilidad de los más débiles es explotada por aquellos que tienen más poder o recursos, en lugar de ayudarlos y protegerlos.
 
7. En mi opinión, el relato es una crítica social perspicaz y conmovedora sobre la vulnerabilidad y la explotación de los más débiles en la sociedad. La historia es breve pero efectiva, y utiliza la ironía para señalar las contradicciones y las hipocresías en la conducta humana. En general, considero que es una obra muy valiosa y significativa.


APRENDE MÁS SOBRE EL CUENTO CON ESTE VIDEO:




lunes, 17 de abril de 2023

¿CÓMO ANALIZAR UN TEXTO NARRATIVO?

 

¿CÓMO ANALIZAR UN TEXTO NARRATIVO?
Cómo analizar un texto narrativo

APRENDE MÁS SOBRE EL TEMA CON ESTE VIDEO:


UN TEXTO NARRATIVO es aquel en el que cuenta una historia en la cual se ven inmersos unos personajes que realizan una serie de acciones que se desarrollan en un tiempo y lugar determinado.
 
Todo texto narrativo posee una estructura más o menos fija:
 
✔️ INICIO: Permite plantear la situación inicial del texto.
✔️ NUDO: Donde surge el tema principal del texto, el problema.
✔️ DESENLACE: Que es donde se resuelve el conflicto del nudo.
 
Ahora bien, ¿cómo analizar un texto narrativo? En este artículo te enseñaré a redactar un texto narrativo de manera eficiente, analizando los elementos que constituyen dicho texto y realizando una serie de inferencias al mismo. Para ejemplificar ello, leamos un cuento que luego analizaremos. Comencemos:
 
La rana que quería ser una rana auténtica
Augusto Monterroso


Había una vez una rana que quería ser una rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
 
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
 
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una rana auténtica.
 
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
 
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.
 
FIN
 

Bien, después de leer atentamente el texto, elaboramos algunas inferencias sobre el cuento La rana que quería ser una rana auténtica de Augusto Monterroso. No olvides que inferir, es decir poder sacar conclusiones a partir de la historia que se nos narra.
 
Inferir es llegar a una conclusión a partir de las relaciones que establecemos con la información.
 
✔️ Se puede inferir que este es un cuento con mucho sarcasmo, pues la rana que quiere ser auténtica solo imitar a otros y no es realmente auténtica.
✔️ Se infiere que el autor no quiere solo mostrar su sarcasmo, sino hacernos ver que la verdadera autenticidad consiste en aceptarnos como somos, sin buscar la aprobación de los demás.
✔️ Se infiere, además, que las palabras “auténtica” y “aprobación” son muy importantes en el cuento ya que dan sentido a la historia, por ende, estas dos son las palabras clave del texto.
✔️ Podríamos hacernos la pregunta: ¿por qué quería ser auténtica la rana? Y allí llegaríamos a la conclusión de que la rana no quería ser auténtica, sino ser aceptada, y más todavía, ser admirada.
✔️ Acerca de la frase final, se infiere que no solo no llegó a ser auténtica, sino que terminaron confundiéndola con un pollo. Murió por ser demasiado vanidosa.
✔️ Se infiere, por último, que la rana no quería ser auténtica, sino ser bella y esto lo notamos en el último párrafo.
 
Por último, usando todas estas inferencias, redactamos nuestro análisis del cuento. Para ello se sugiere la siguiente estructura:
 

A) TÍTULO: Debe ser interesante y conectar con el tema del cuento.
Ejemplo:

La idea de autenticidad en “La rana que quería ser una rana auténtica” de Augusto Monterroso
 
B) INTRODUCCIÓN: Aquí debes empezar escribiendo un resumen del cuento leído, puedes usar los marcadores textuales como: El siguiente trabajo trata sobre… / El cuento (título del cuento) del escritor (nombre completo del escritor) nos relata la historia de… (2 párrafos)

El cuento “La rana que quería ser una rana auténtica” de Augusto Monterroso, es la historia tipo fábula de una rana que deseaba ser auténtica y que hizo de todo para serlo.
 
Sin embargo, mientras más quería ser auténtica, menos lo era, a tal grado de obsesionarse con lo que los demás pensaban de ella. Tal fue su obsesión por ser aceptada que terminó por dejarse arrancar las ancas y morir.
 
C) CUERPO: Aquí debes plantear tu opinión o punto de vista, es decir, tu tesis para luego sustentarla con una serie de argumentos que la defenderán. Se recomienda, por último, que en esta parte utilices las inferencias que antes ya has hecho sobre el cuento y las integres en tu análisis. (3 párrafos)

En primer lugar, resulta muy interesante el cuento, pues desde el sarcasmo y la ironía, el autor nos muestra la idea que hoy muchos tienen sobre lo que es ser auténtico: ser aceptados por los demás. Sin embargo, ser auténtico es en primer lugar aceptarse tal como somos, entendiendo no solo nuestras imperfecciones, sino también nuestras fortalezas, es decir aquello que nos hace únicos.
 
Además, yo creo que la rana no solo no era auténtica, sino que fue demasiado vanidosa. Su obsesión se transformó en falta de autoestima y, finalmente, en tragedia. Esto es un claro mensaje que deja el autor sobre la obsesión por querer ser perfectos físicamente hablando, pero sin reflexionar sobre nuestras propias emociones.
 
Por último, creo que este es un cuento sencillo, pero muy profundo sobre la relación que existe entre ser auténtico y ser aceptado. Yo pienso que más importante que ser aceptado es reconocer que todos somos diferentes y únicos. Si logramos reconocer esto, no solo habremos llegado a ser auténticos, sino también libres.
 
D) CONCLUSIÓN: Aquí debes hacer un pequeño resumen de todo lo planteado y reafirmar tu punto de vista. No olvides que puedes empezar con el marcador: En conclusión, en suma, finalmente. (1 párrafo)
 
En conclusión, el cuento “La rana que quería ser una rana auténtica” de Augusto Monterroso es hermoso cuento de fácil acceso sobre la importancia de aceptarnos a nosotros mismos tal como somos.
 
Como vemos, analizar un texto narrativo exige que el lector vaya más allá de la literalidad del texto y pueda establecer una serie de relaciones simbólicas, metafóricas o inferenciales en el texto. Y es que un texto narrativo no debe interpretarse de manera literal, sino literaria, es decir, estableciendo una relación entre lo que se cuenta y su el significado connotativo de lo que se cuenta de esta manera el texto se enriquece con múltiples lecturas y modos de interpretación.
 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Clasificación de la mitología griega

 

Clasificación de la mitología griega

Mitología griega


 Video sobre el tema:



I. INTRODUCCIÓN: La mitología griega es una de las más interesantes y difundidas a lo largo de los tiempos. Su influencia es tan grande que a lo largo de las épocas miles y miles de manifestaciones artísticas, literarias y culturales han sido influenciadas por sus fascinantes historias. Hoy, la mitología griega no solo nos aporta una ventana para saber cómo era el pensamiento del mundo antiguo, sino también para entender nuestro mundo contemporáneo. 

II. CLASIFICACIÓN DE LA MITOLOGÍA GRIEGA:

La mitología griega la podemos dividir en una serie de ciclos o edades. Entre estas tenemos a:

1. El ciclo cosmogónico:



También conocido como La Edad de los Dioses, en este ciclo se nos narran los mitos sobre el origen del universo. Este ciclo se caracteriza por presentar a deidades primordiales surgidas del caos como Gea (la tierra), Urano (el cielo), Eros (el amor), Abismo (El Tártaro) y Érebo (la oscuridad). Gea, dio a luz a Urano y estos procrearon a los Titanes y también procrearon a los Cíclopes y Hecatónquiros (los centimanos). De los Titanes, el más importante fue Cronos, quien castrará a su padre y terminará tomando el poder junto con su hermana Rea. Ellos terminarán procreando a Zeus y a los dioses olímpicos.

 

2. La primera generación de dioses Olímpicos:

Cronos, quien se comía a sus hijos para que no lo destronasen del poder, es derrotado por Zeus, el único de sus hijos que logró no ser devorado, gracias a la ayuda de Rea quien engañó al titan envolviendo una gran roca con pañales y haciéndolo pasar por Zeus. Cronos devoró la roca pensando que era su hijo. Zeus fue criado en secreto en una cueva y cuando llegó a la mayoría de edad le dio batalla a su padre. Primero, con ayuda de Gea, Cronos bebió un brebaje que lo hizo vomitar a sus hijos, que luego se unieron a Zeus. La batalla por el poder el universo dio como vencedor al dios del trueno y justicia y tanto Cronos como los demás Titanes fueron enviados al Tártaro bajo el inframundo o infierno.

 

3. Segunda generación de dioses Olímpicos:

Aquí se relatan las historias de los hijos de Zeus: Ares (dios de la guerra), Hermes (dios del comercio y mensajero de los dioses), Hefesto (dios del fuego y la forja), Atenea (diosa de la guerra y la sabiduría), Apolo (dios del arte, la belleza, la perfección, la curación y las plagas), Artemisa (diosa de la caza) y Dionisio (dios de la fertilidad y el vino). Aunque Zeus es el dios de la justicia y tiene como esposa a Hera, diosa del matrimonio, posee un defecto o don, dependiendo de la interpretación que le demos: es tremendamente mujeriego. El olímpico tuvo infinidad de mujeres y con cada una engendró un hijo. Esto, explica no solo la manera de cómo los griegos idealizaban el poderío y fertilidad del dios, sino que también era una forma de crear lazos identitarios. Si el todo poderoso Zeus había tenido un hijo en tal o cual isla con tal o cual mujer, era un honor para este pueblo, pues, significaba que tenían la cercanía y protección divina del dios del trueno.

 

4. La edad de los héroes:

Aquí se relatan las historias legendarias de un grupo de hombres que no poseen la inmortalidad de los dioses, pero son hijos de estos. Llamados también semidioses, podemos mencionar al poderoso Heracles también llamado Hércules (hijo de Zeus y la reina Alcmena), al temerario Perseo (hijo de Zeus y Dánae), conocido por vencer a Medusa, una monstruosa mujer con cabellos de serpiente y mirada fulminante que convertía a los hombres en piedra. Además, también tenemos a Teseo (hijo de Poseidón y Etra), quien con su valentía derrotó al Minotauro, una bestia mitad todo mitad humano.

 

5. El ciclo tebano:

En este conjunto de relatos podemos encontrar historias sobre acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tebas, siendo uno de los más importantes la historia de Edipo, quien, por los designios del destino, termina matando a su padre y casándose con su madre. O de la guerra de los tebanos contra la ciudad de Argos.


6. El ciclo troyano:

Guerra de Troya

Estos son un conjunto de relatos sobre las causas, desarrollo y consecuencias de la famosa Guerra de Troya, uno de los conflictos bélicos más célebres del mundo antiguo. Este ciclo lo conforman dos de las más grandes obras de la literatura universal: La Ilíada (también conocida como el poema de la guerra) y la Odisea (o también llamada el poema de la paz). Estas obras fueron escritas por el gran poeta ciego Homero. En estas historias resaltarán héroes como Aquiles (conocido por su gran fuerza y vitalidad), Odiseo (también llamado Ulises), quien tiene el poder de la astucia e inteligencia, así como otros como Héctor (valiente rey de Troya) o Eneas (héroe troyano, quien, tras la caída de la ciudad, logra escapar el Lacio, donde logra ser rey y a la vez progenitor del pueblo romano.

 

Como vemos, la mitología griega es quizás una de las más conocidas y fascinantes del mundo antiguo. No solo nos describe a sus dioses y héroes, sino también la simbología de sus creencias y costumbres. Lo apasionante y mágico de los mitos griegos son, sin duda, el trasfondo simbólico de sus historias, en donde podemos mapear las virtudes y vicios de la civilización griega antigua, cuna de toda la cultura occidental que sigue influyendo todo tipo de manifestación cultural y artística.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Cuento "La bestia en la cueva" de H. P. Lovecraft con actividades de comprensión lectora

 

La bestia en la cueva

H. P. Lovecraft


La horrible conclusión que se había ido abriendo camino en mi espíritu de manera gradual era ahora una terrible certeza. Estaba perdido por completo, perdido sin esperanza en el amplio y laberíntico recinto de la caverna de Mamut. Dirigiese a donde dirigiese mi esforzada vista, no podía encontrar ningún objeto que me sirviese de punto de referencia para alcanzar el camino de salida. No podía mi razón albergar la más ligera esperanza de volver jamás a contemplar la bendita luz del día, ni de pasear por los valles y las colinas agradables del hermoso mundo exterior. La esperanza se había desvanecido. A pesar de todo, educado como estaba por una vida entera de estudios filosóficos, obtuve una satisfacción no pequeña de mi conducta desapasionada; porque, aunque había leído con frecuencia sobre el salvaje frenesí en el que caían las víctimas de situaciones similares, no experimenté nada de esto, sino que permanecí tranquilo tan pronto como comprendí que estaba perdido.

Tampoco me hizo perder ni por un momento la compostura la idea de que era probable que hubiese vagado hasta más allá de los límites en los que se me buscaría. Si había de morir -reflexioné-, aquella caverna terrible pero majestuosa sería un sepulcro mejor que el que pudiera ofrecerme cualquier cementerio; había en esta concepción una dosis mayor de tranquilidad que de desesperación.

Mi destino final sería perecer de hambre, estaba seguro de ello. Sabía que algunos se habían vuelto locos en circunstancias como esta, pero no acabaría yo así. Yo solo era el causante de mi desgracia: me había separado del grupo de visitantes sin que el guía lo advirtiera; y, después de vagar durante una hora aproximadamente por las galerías prohibidas de la caverna, me encontré incapaz de volver atrás por los mismos vericuetos tortuosos que había seguido desde que abandoné a mis compañeros.

Mi antorcha comenzaba a expirar, pronto estaría envuelto en la negrura total y casi palpable de las entrañas de la tierra. Mientras me encontraba bajo la luz poco firme y evanescente, medité sobre las circunstancias exactas en las que se produciría mi próximo fin. Recordé los relatos que había escuchado sobre la colonia de tuberculosos que establecieron su residencia en estas grutas titánicas, por ver de encontrar la salud en el aire sano, al parecer, del mundo subterráneo, cuya temperatura era uniforme, para su atmósfera e impregnado su ámbito de una apacible quietud; en vez de la salud, habían encontrado una muerte extraña y horrible. Yo había visto las tristes ruinas de sus viviendas defectuosamente construidas, al pasar junto a ellas con el grupo; y me había preguntado qué clase de influencia ejercía sobre alguien tan sano y vigoroso como yo una estancia prolongada en esta caverna inmensa y silenciosa. Y ahora, me dije con lóbrego humor, había llegado mi oportunidad de comprobarlo; si es que la necesidad de alimentos no apresuraba con demasiada rapidez mi salida de este mundo.

Resolví no dejar piedra sin remover, ni desdeñar ningún medio posible de escape, en tanto que se desvanecían en la oscuridad los últimos rayos espasmódicos de mi antorcha; de modo que -apelando a toda la fuerza de mis pulmones- proferí una serie de gritos fuertes, con la esperanza de que mi clamor atrajese la atención del guía. Sin embargo, pensé mientras gritaba que mis llamadas no tenían objeto y que mi voz -aunque magnificada y reflejada por los innumerables muros del negro laberinto que me rodeaba- no alcanzaría más oídos que los míos propios.

Al mismo tiempo, sin embargo, mi atención quedó fijada con un sobresalto al imaginar que escuchaba el suave ruido de pasos aproximándose sobre el rocoso pavimento de la caverna.

¿Estaba a punto de recuperar tan pronto la libertad? ¿Habrían sido entonces vanas todas mis horribles aprensiones? ¿Se habría dado cuenta el guía de mi ausencia no autorizada del grupo y seguiría mi rastro por el laberinto de piedra caliza? Alentado por estas preguntas jubilosas que afloraban en mi imaginación, me hallaba dispuesto a renovar mis gritos con objeto de ser descubierto lo antes posible, cuando, en un instante, mi deleite se convirtió en horror a medida que escuchaba: mi oído, que siempre había sido agudo, y que estaba ahora mucho más agudizado por el completo silencio de la caverna, trajo a mi confusa mente la noción temible e inesperada de que tales pasos no eran los que correspondían a ningún ser humano mortal. Los pasos del guía, que llevaba botas, hubieran sonado en la quietud ultraterrena de aquella región subterránea como una serie de golpes agudos e incisivos. Estos impactos, sin embargo, eran blandos y cautelosos, como producidos por las garras de un felino. Además, al escuchar con atención me pareció distinguir las pisadas de cuatro patas, en lugar de dos pies.

Quedé entonces convencido de que mis gritos habían despertado y atraído a alguna bestia feroz, quizás a un puma que se hubiera extraviado accidentalmente en el interior de la caverna. Consideré que era posible que el Todopoderoso hubiese elegido para mí una muerte más rápida y piadosa que la que me sobrevendría por hambre; sin embargo, el instinto de conservación, que nunca duerme del todo, se agitó en mi seno; y aunque el escapar del peligro que se aproximaba no serviría sino para preservarme para un fin más duro y prolongado, determiné a pesar de todo vender mi vida lo más cara posible. Por muy extraño que pueda parecer, no podía mi mente atribuir al visitante intenciones que no fueran hostiles. Por consiguiente, me quedé muy quieto, con la esperanza de que la bestia -al no escuchar ningún sonido que le sirviera de guía- perdiese el rumbo, como me había sucedido a mí, y pasase de largo a mi lado. Pero no estaba destinada esta esperanza a realizarse: los extraños pasos avanzaban sin titubear, era evidente que el animal sentía mi olor, que sin duda podía seguirse desde una gran distancia en una atmósfera como la caverna, libre por completo de otros efluvios que pudieran distraerlo.

Me di cuenta, por tanto, de que debía estar armado para defenderme de un misterioso e invisible ataque en la oscuridad y tanteé a mi alrededor en busca de los mayores entre los fragmentos de roca que estaban esparcidos por todas partes en el suelo de la caverna, y tomando uno en cada mano para su uso inmediato, esperé con resignación el resultado inevitable. Mientras tanto, las horrendas pisadas de las zarpas se aproximaban. En verdad, era extraña en exceso la conducta de aquella criatura. La mayor parte del tiempo, las pisadas parecían ser las de un cuadrúpedo que caminase con una singular falta de concordancia entre las patas anteriores y posteriores, pero -a intervalos breves y frecuentes- me parecía que tan solo dos patas realizaban el proceso de locomoción. Me preguntaba cuál sería la especie de animal que iba a enfrentarse conmigo; debía tratarse, pensé, de alguna bestia desafortunada que había pagado la curiosidad que la llevó a investigar una de las entradas de la temible gruta con un confinamiento de por vida en sus recintos interminables. Sin duda le servirían de alimento los peces ciegos, murciélagos y ratas de la caverna, así como alguno de los peces que son arrastrados a su interior cada crecida del Río Verde, que comunica de cierta manera oculta con las aguas subterráneas. Ocupé mi terrible vigilia con grotescas conjeturas sobre las alteraciones que podría haber producido la vida en la caverna sobre la estructura física del animal; recordaba la terrible apariencia que atribuía la tradición local a los tuberculosos que allí murieron tras una larga residencia en las profundidades. Entonces recordé con sobresalto que, aunque llegase a abatir a mi antagonista, nunca contemplaría su forma, ya que mi antorcha se había extinguido hacía tiempo y yo estaba por completo desprovisto de fósforos. La tensión de mi mente se hizo entonces tremenda. Mi fantasía dislocada hizo surgir formas terribles y terroríficas de la siniestra oscuridad que me rodeaba y que parecía verdaderamente apretarse en torno de mi cuerpo. Parecía yo a punto de dejar escapar un agudo grito, pero, aunque hubiese sido lo bastante irresponsable para hacer tal cosa, a duras penas habría respondido mi voz. Estaba petrificado, enraizado al lugar en donde me encontraba. Dudaba que pudiera mi mano derecha lanzar el proyectil a la cosa que se acercaba, cuando llegase el momento crucial. Ahora el decidido “pat, pat” de las pisadas estaba casi al alcance de la mano; luego, muy cerca. Podía escuchar la trabajosa respiración del animal y, aunque estaba paralizado por el terror, comprendí que debía de haber recorrido una distancia considerable y que estaba correspondientemente fatigado. De pronto se rompió el hechizo; mi mano, guiada por mi sentido del oído -siempre digno de confianza- lanzó con todas sus fuerzas la piedra afilada hacia el punto en la oscuridad de donde procedía la fuerte respiración, y puedo informar con alegría que casi alcanzó su objetivo: escuché cómo la cosa saltaba y volvía a caer a cierta distancia; allí pareció detenerse.

Después de reajustar la puntería, descargué el segundo proyectil, con mayor efectividad esta vez; escuché caer la criatura, vencida por completo, y permaneció yaciente e inmóvil. Casi agobiado por el alivio que me invadió, me apoyé en la pared. La respiración de la bestia se seguía oyendo, en forma de jadeantes y pesadas inhalaciones y exhalaciones; deduje de ello que no había hecho más que herirla. Y entonces perdí todo deseo de examinarla. Al fin, un miedo supersticioso, irracional, se había manifestado en mi cerebro, y no me acerqué al cuerpo ni continué arrojándole piedras para completar la extinción de su vida. En lugar de esto, corrí a toda velocidad en lo que era -tan aproximadamente como pude juzgarlo en mi condición de frenesí- la dirección por la que había llegado hasta allí. De pronto escuché un sonido, o más bien una sucesión regular de sonidos. Al momento siguiente se habían convertido en una serie de agudos chasquidos metálicos. Esta vez no había duda: era el guía. Entonces grité, aullé, reí incluso de alegría al contemplar en el techo abovedado el débil fulgor que sabía era la luz reflejada de una antorcha que se acercaba. Corrí al encuentro del resplandor y, antes de que pudiese comprender por completo lo que había ocurrido, estaba postrado a los pies del guía y besaba sus botas mientras balbuceaba -a despecho de la orgullosa reserva que es habitual en mí- explicaciones sin sentido, como un idiota. Contaba con frenesí mi terrible historia; y, al mismo tiempo, abrumaba a quien me escuchaba con protestas de gratitud. Volví por último a algo parecido a mi estado normal de conciencia. El guía había advertido mi ausencia al regresar el grupo a la entrada de la caverna y -guiado por su propio sentido intuitivo de la orientación- se había dedicado a explorar a conciencia los pasadizos laterales que se extendían más allá del lugar en el que había hablado conmigo por última vez; y localizó mi posición tras una búsqueda de más de tres horas.

Después de que hubo relatado esto, yo, envalentonado por su antorcha y por su compañía, empecé a reflexionar sobre la extraña bestia a la que había herido a poca distancia de allí, en la oscuridad, y sugerí que averiguásemos, con la ayuda de la antorcha, qué clase de criatura había sido mi víctima. Por consiguiente volví sobre mis pasos, hasta el escenario de la terrible experiencia. Pronto descubrimos en el suelo un objeto blanco, más blanco incluso que la reluciente piedra caliza. Nos acercamos con cautela y dejamos escapar una simultánea exclamación de asombro. Porque éste era el más extraño de todos los monstruos extranaturales que cada uno de nosotros dos hubiera contemplado en la vida. Resultó tratarse de un mono antropoide de grandes proporciones, escapado quizás de algún zoológico ambulante: su pelaje era blanco como la nieve, cosa que sin duda se debía a la calcinadora acción de una larga permanencia en el interior de los negros confines de las cavernas; y era también sorprendentemente escaso, y estaba ausente en casi todo el cuerpo, salvo de la cabeza; era allí abundante y tan largo que caía en profusión sobre los hombros. Tenía la cara vuelta del lado opuesto a donde estábamos, y la criatura yacía casi directamente sobre ella. La inclinación de los miembros era singular, aunque explicaba la alternancia en su uso que yo había advertido antes, por lo que la bestia avanzaba a veces a cuatro patas, y otras en sólo dos. De las puntas de sus dedos se extendían uñas largas, como de rata. Los pies no eran prensiles, hecho que atribuí a la larga residencia en la caverna que, como ya he dicho antes, parecía también la causa evidente de su blancura total y casi ultraterrena, tan característica de toda su anatomía. Parecía carecer de cola.

La respiración se había debilitado mucho, y el guía sacó su pistola con la clara intención de despachar a la criatura, cuando de súbito un sonido que ésta emitió hizo que el arma se le cayera de las manos sin ser usada. Resulta difícil describir la naturaleza de tal sonido. No tenía el tono normal de cualquier especie conocida de simios, y me pregunté si su cualidad extranatural no sería resultado de un silencio completo y continuado por largo tiempo, roto por la sensación de llegada de luz, que la bestia no debía de haber visto desde que entró por vez primera en la caverna. El sonido, que intentaré describir como una especie de parloteo en tono profundo, continuó débilmente.

Al mismo tiempo, un fugaz espasmo de energía pareció conmover el cuerpo del animal. Las garras hicieron un movimiento convulsivo, y los miembros se contrajeron. Con una convulsión del cuerpo rodó sobre sí mismo, de modo que la cara quedó vuelta hacia nosotros. Quedé por un momento tan petrificado de espanto por los ojos de esta manera revelados que no me apercibí de nada más. Eran negros aquellos ojos; de una negrura profunda en horrible contraste con la piel y el cabello de nívea blancura. Como los de las otras especies cavernícolas, estaban profundamente hundidos en sus órbitas y por completo desprovistos de iris. Cuando miré con mayor atención, vi que estaban enclavados en un rostro menos prognático que el de los monos corrientes, e infinitamente menos velludo. La nariz era prominente. Mientras contemplábamos la enigmática visión que se representaba a nuestros ojos, los gruesos labios se abrieron y varios sonidos emanaron de ellos, tras lo cual la cosa se sumió en el descanso de la muerte.

El guía se aferró a la manga de mi chaqueta y tembló con tal violencia que la luz se estremeció convulsivamente, proyectando en la pared fantasmagóricas sombras en movimiento.

Yo no me moví; me había quedado rígido, con los ojos llenos de horror, fijos en el suelo delante de mí.

El miedo me abandonó, y en su lugar se sucedieron los sentimientos de asombro, compasión y respeto; los sonidos que murmuró la criatura abatida que yacía entre las rocas calizas nos revelaron la tremenda verdad: la criatura que yo había matado, la extraña bestia de la cueva maldita, era -o había sido alguna vez- ¡¡¡un hombre!!!

 

ACTIVIDAD DE COMPRENSIÓN LECTORA:

1. ¿Quién es el protagonista? ¿Qué le había pasado? ¿Dónde se encontraba?

2. A qué hace referencia esta frase: "mi deleite se convirtió en horror a medida que escuchaba". Explica.

3. ¿Cuál era el peligro que acechaba al protagonista en esa cueva?

4. ¿Qué hizo el protagonista contra ello?

5. ¿Por qué el protagonista dice que su oído es "siempre digno de confianza"?

6. ¿Por qué el protagonista quiere volver a ver a la bestia?

7. ¿De qué bestia se trataba?

8. Qué infieres del párrafo final del cuento: "El miedo me abandonó, y en su lugar se sucedieron los sentimientos de asombro, compasión y respeto; los sonidos que murmuró la criatura abatida que yacía entre las rocas calizas nos revelaron la tremenda verdad: la criatura que yo había matado, la extraña bestia de la cueva maldita, era -o había sido alguna vez- ¡¡¡un hombre!!!". Explica tu respuesta.

9. ¿Qué significado metafórico puede tener la criatura encontrada por el protagonista?

10. Opina: ¿Por qué lo monstruoso nos causa miedo? Explica tu respuesta.

11. ¿Qué relación existe entre el título de este cuento y la historia que narra? Explica tu respuesta.

12. Reflexiona: ¿Cuál crees que fue la finalidad del autor al escribir esta historia? Justifica tu respuesta.

 

ACTIVIDAD CREATIVA:

1. Crea un cuento de terror o suspenso que relate el encuentro con una bestia o monstruo. Deberá estar narrado en primera persona.

 

jueves, 11 de agosto de 2022

Práctica de comprensión lectora para secundaria con preguntas de opción múltiple

PRÁCTICA DE COMPRENSIÓN LECTORA PARA SECUNDARIA

Práctica de comprensión lectora


Aprende sobre comprensión lectora con este video:




PRÁCTICA DE COMPRENSIÓN LECTORA:
Lee cada texto y luego responde correctamente:
 
 
TEXTO 1:
 
La idea esencial, para lo que solicito la atención de ustedes, la formuló ya el filólogo alemán von der Gabelentz de este modo "La lengua no sirve solamente al hombre para expresar alguna cosa, sino también para expresarse a sí mismo".
 
No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, y sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje. Ya Lazarus y Steinthal, filósofos germanos, vieron que el espíritu es lenguaje y se hace por el lenguaje. Hablar es comprender y comprenderse, es construirse a sí mismo y construir el mundo. A medida que se desenvuelve este razonamiento y se advierte esa fuerza extraordinaria del lenguaje en modelar nuestra misma persona, en formarnos, se aprecia la enorme responsabilidad de una sociedad humana que deja al individuo en estado de incultura lingüística. En realidad, el hombre que no conoce su lengua vive pobremente, vive a medias, aún menos. ¿No nos causa pena, a veces, oír hablar a alguien que pugna, en vano, por dar con las palabras, que al querer explicarse, es decir, expresarse, vivirse, ante nosotros, avanza a trompicones, dándose golpazos, de impropiedad en impropiedad, y sólo entrega al final una deforme semejanza de lo que hubiese querido decirnos? Esa persona sufre como de una rebaja de su dignidad humana. No nos hiere su deficiencia por vanas razones de bien hablar, por ausencia de formas bellas, por torpeza técnica, no. Nos duele mucho más adentro, nos duele en lo humanos; porque ese hombre denota con sus tanteos, sus empujones a ciegas por las nieblas de su oscura conciencia de la lengua, que llega a ser completamente. Hay muchos, muchísimos inválidos del habla, hay muchos cojos, mancos, tullidos de la expresión. Una de las mayores penas que conozco es la de encontrarme con un mozo joven, fuerte, ágil, curtido de los ejercicios gimnásticos, dueño de su cuerpo, pero que cuando llega al instante de contar algo, de explicar algo, se transforma en un baldado espiritual, incapaz de moverse entre sus pensamientos; ser precisamente contrario, en el ejercicio de las potencias de su alma, a lo que es en uso de las fuerzas de su cuerpo.
 
Pedro Salinas - La responsabilidad del escritor y otros ensayos
 
RESPONDER:
 
1. Qué se infiere de la frase: "La lengua no sirve solamente al hombre para expresar alguna cosa, sino también para expresarse a sí mismo".
A.    Que la lengua sirve al hombre para comunicarse con los demás
B.     Que la lengua posee un poder extraordinario entre los seres humanos
C.     Que la lengua nos define, es decir, que con ella expresamos nuestra identidad
D.    Que la lengua nos dice quiénes somos, pero no nuestra identidad
 
2. Se infiere por el texto que dominar el uso de una lengua
A.    Permite que la comunicación no sea difícil
B.     Nos ayuda a conocernos mejor
C.     Permite que tengamos un poder extraordinario
D.    Nos ayuda a comunicarnos desde un punto de vista lingüístico
 
3. Se infiere que aquel que no conoce su lengua
A.    No puede comprender al otro
B.     Sufre la rebaja de su dignidad
C.     Debería aprender su lengua
D.    Usa expresiones sin sentido
 
4. Qué se infiere de la expresión: "avanza a trompicones"
A.    Aquel que no puede sostenerse o está por perder el equilibrio del cuerpo
B.     Aquel que tiene profundas dificultades para relacionarse con los demás
C.     Aquel que habla sin tener ninguna idea de lo que dice
D.    Aquel que tiene dificultades para expresar sus ideas por medio de una lengua
 
5. Se infiere que el hablar bien es
A.    Expresar bien las palabras
B.     Convencer al otro sobre lo que pensamos
C.     Clarificar nuestra conciencia
D.    Explicar el mundo que nos rodea
 
6. En conclusión, podemos decir que este texto busca
A.    Informarnos sobre la importancia del hablar en nuestras sociedades
B.     Convencernos sobre la importancia del lengua para expresar lo que somos
C.     Ejemplificar cómo uno se debe expresar bien, en distintas situaciones
D.    Ampliar nuestra visión sobre la lengua que es más que la fuerza del cuerpo
 


TEXTO 2:
 
¿Por qué nos preocupa tanto el fenómeno de las noticias falsas (fake news) en el mundo digital? Para empezar, habría que hablar de «falsas noticias» en lugar de «noticias falsas». Fundamentalmente porque no son noticias, sino relatos con apariencia de noticia que se han redactado con el objetivo de conseguir una reacción emocional, no con el de transmitir una información. Por tanto, no se trata de noticias falseadas, sino de relatos falsamente noticiosos. En suma, propaganda. Algo similar a la publicidad que se inserta en la prensa con formatos muy similares a los contenidos propios, y que obligó a requerir por ley su identificación como espacios patrocinados o de carácter publicitario para evitar confusiones.
 
Es más, una fake news no tiene siquiera que ser mentira (casi nunca lo son completamente) porque el contenido que transmite es irrelevante para el emisor, interesado tan solo en los efectos emocionales que causa el mensaje. La contextualización de este último en un momento o un discurso concretos, con la intención de que el lector construya su realidad de un modo afín a los intereses del autor, es todo lo que importa. Esta distinción está presente en el vocabulario inglés, que diferencia entre la misinformation, cuando se transmite información errónea sin intención de engañar, y la disinformation, basada en un propósito manipulador.
 
Estos relatos interesados nos privan del debate de ideas para dar paso al de posturas y, por tanto, empobrecen la generación de conocimiento y la pluralidad. No se puede criticar lo que no se conoce, ni se puede discutir sobre bases distintas, por lo que el debate se transforma en una aportación de discursos y sinónimos en torno al argumento comúnmente aceptado de forma acrítica, o en un diálogo de sordos en el que la lengua empleada es la única base de comunicación común. Algo así como las comedias de enredo en las que cada cual habla de un tema o desde el conocimiento distinto de un tema, y todos sacan conclusiones equivocadas de lo que dicen los demás.
 
Algunas de las principales características del ciberespacio interactividad, inmediatez y ubicuidad; «democratización» de la difusión de contenidos; saturación de información; legitimación reputacional; filtrado de noticias por parte de los motores de búsqueda y las plataformas; y profesionalización y automatización de la selección de contenidos (content curation) con fines propagandísticos o publicitarios están en el origen de esta situación.
 
Cualquier ciudadano individual puede generar y difundir contenidos en y para Internet. Esta «democratización» sugiere, en principio, algo positivo. ¿Qué hay mejor que la universalidad del acceso y que la libertad para que todos se expresen directamente? Sin embargo, es evidente que la probabilidad de que alguien explote estas posibilidades de forma impropia se multiplica cuanto mayor es la población que tiene acceso a la Red. El anonimato relativo de que se disfruta en las redes supone un número casi infinito de posibles abusos en la transmisión de supuestas noticias. Por otro lado, dificulta la distinción entre la opinión y los hechos contrastados, pues los foros se abren incluso a voces no cualificadas en el tema que se discute.
 
Extraído de: Ángel Gómez de Ágreda – Mundo Orwell. Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado
 
 
 
1. ¿Cuál es el tema central del texto?
a)      La mala intención de las noticias.
b)     Las características de las noticias falsas.
c)      La mala transmisión de las noticias.
d)      La definición del término fake news.
 
2. ¿Por qué se debe hablar de «falsas noticias» en lugar de «noticias falsas»?
a)      Porque existe un error al determinar qué es una noticia falsa.
b)      Porque hay un problema mayor al que la prensa se enfrenta: la verdad.
c)      Porque estas no son noticias, sino relatos con apariencia de noticia.
d)      Porque ambas expresiones son muy parecidas y causan confusión.
 
3. Se infiere que un elemento primordial de las noticias falsas, al ser un relato con apariencia de noticia y que se parece a la publicidad es:
a)      Su componente ficcional.
b)      Su contenido noticioso.
c)      Su intención malvada.
d)      Su lenguaje preciso.
 
4. Por el segundo párrafo se infiere que:
a)      Las noticias falsas son verdaderas.
b)      Las noticias falsas son siempre irrelevantes y generan indiferencia.
c)      Las noticias falsas causan un daño mayor que las noticias verdaderas.
d)      Las noticias falsas apuntan a la emocionalidad.
 
5. Las noticias falsas tienen, según el texto:
a)      Una intención de transmitir información errónea.
b)      Una intención de llegar a muchas personas tras hacerse viral.
c)      Una intención manipuladora.
d)      Una intención medianamente informativa, pero con poca credibilidad.
 
6. Se infiere que las noticias falsas imposibilitan:
a)      El debate de ideas.
b)      La necesidad de establecer una creencia.
c)      La toma de una postura férrea con respecto a un tema.
d)      La constitución de un dogma.
 
7. Una de las causas, según el texto, que acrecienta el abuso de la transmisión de información falsa o desinformación es:
a)      El anonimato.
b)      La inmediatez.
c)      La posesión de una página web.
d)      El uso de múltiples cuentas de redes sociales.
 
8. Infiere: ¿Cuál es la diferencia entre hecho y opinión?
a)      El hecho es una expresión informada y la opinión casi siempre responde a un elemento de información.
b) El hecho es la representación objetiva de la realidad, en cambio, la opinión es la expresión de una verdad individual que debe ser respetada y tomada en cuenta.
c)   El hecho es una verdad inobjetable y la opinión una verdad dogmática.
d)  El hecho se puede contrastar con la realidad y la opinión es la expresión de un punto de vista de la realidad sensible al debate.
 
9. ¿Qué alternativa no guarda relación con el texto?
a)      Las noticias falsas se parecen a la propaganda.
b)      La información errónea es desinformación.
c)      La manipulación es una característica de las noticias falsas.
d)      Las noticias falsas nos privan del debate.
 
10. Se puede concluir del texto que:
a)      Las noticias falsas suelen existir en las redes sociales donde las personas no tienen tiempo de leer el contenido de las informaciones.
b) Las noticias falsas solo se dan con temas importantes para la sociedad, pero suelen ser inofensivas y necesarias en algunos casos.
c) Las noticias falsas son muy difíciles de identificar, pues no tenemos formas de contrastar la información en Internet.
d) Las noticias falsas son construcciones ficcionales con una intención manipuladora.
 


TEXTO 3:
 
Las reglas que rigen los argumentos, entonces, no son arbitrarias: tienen un propósito específico. Pero los estudiantes (al igual que otros escritores) no siempre comprenden ese propósito cuando por primera vez se les asigna la realización de un ensayo escrito basado en argumentos; y si no se entiende una tarea, es poco probable que se realice correctamente. Muchos estudiantes, invitados a argumentar en favor de sus opiniones respecto a determinada cuestión, transcriben elaboradas afirmaciones de sus opiniones, pero no ofrecen ninguna auténtica razón para pensar que sus propias opiniones son las correctas. Escriben un ensayo, pero no un argumento. Este es un error natural. En la secundaria, se pone el acento en el aprendizaje de cuestiones que son totalmente claras e incontrovertidas. Usted no necesita argumentar que la Constitución se sustenta en tres poderes, o que Shakespeare escribió Romeo y Julieta. Estos son hechos que usted necesita tan solo dominar, y que en sus trabajos escritos solo necesita exponer. Los estudiantes llegan a la universidad esperando más de lo mismo. Pero muchos cursos de la universidad, especialmente aquellos en los que se asignan trabajos escritos, tienen un objetivo diferente. Estos cursos se interesan por los fundamentos de nuestras creencias y exigen de los estudiantes que cuestionen sus propias creencias, y que sometan a prueba y defiendan sus propios puntos de vista. Las cuestiones que se discuten en los cursos de las universidades no son a menudo aquellas cuestiones tan claras y seguras. Sí, la Constitución establece tres poderes, pero ¿por qué se debe dar de esa manera y no de otra? Sí, Shakespeare escribió Romeo y Julieta, pero ¿cuál es el sentido de esta tragedia? Razones y pruebas pueden darse para diferentes respuestas. En estos cursos, los estudiantes tienen la tarea de aprender a pensar por sí mismos, a formar sus propias opiniones de una manera responsable. La capacidad para defender sus propias opiniones es una medida de esta capacidad, y, por ello, los ensayos basados en argumentos son tan importantes.
 
De Las claves de la argumentación – Anthony Weston (adaptación)
 
1. Del texto se infiere que “auténtica razón” es:
a)      Una verdad incuestionable.
b)      Un argumento coherente y bien fundamentado.
c)      Una argumentación bien elaborada sobre las opiniones generales.
d)      La escritura de un ensayo argumentado.
 
2. Se infiere que las cuestiones “claras e incontrovertidas” hacen referencia a:
a)      Opiniones
b)      Hechos.
c)      Temas relevantes.
d)      Aprendizajes cuestionables.
 
3. Según el texto, se infiere que el término “dominar” significa
a)      Opinar.
b)      Interpretar.
c)      Someter.
d)      Recordar.
 
4. Se infiere que argumentar:
a)      Consiste en aprender a exponer sobre temas relevantes como la Constitución.
b)      Se fundamenta en redactar coherentemente un texto que explique lo que sabemos.
c)      Poner en práctica lo aprendido en la secundaria.
d)      Es someter a prueba y defender nuestro propio punto de vista.
 
5. Del texto se puede concluir que aprender a argumentar:
a)      No tiene nada que ver con la secundaria.
b)      Solo se da en la universidad.
c)      Es aprender a pensar por uno mismo.
d)      Es una actividad de análisis de hechos.
 
6. El enunciado que mejor resume el texto sería:
a)      La argumentación es posible en secundaria, solo si se reduce la exposición.
b)      La argumentación es más atractiva en la universidad.
c)      La argumentación consiste en poner en tela de juicio nuestras creencias.
d)      Los cursos de secundaria suelen ser solo de memoria y no para redactar textos.
 
 



SOLUCIONARIO:

TEXTO 1:
1D
2B
3B
4D
5C
6B
 
TEXTO 2:
1B
2C
3A
4D
5C
6A
7A
8D
9B
10D
 
TEXTO 3:
1B
2A
3D
4D
5C
6C


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