jueves, 4 de mayo de 2023

Práctica de comprensión lectora: Leemos un artículo de opinión sobre LA PROCRASTINACIÓN

 

Práctica de comprensión lectora:
Leemos un artículo de opinión sobre LA PROCRASTINACIÓN


LECTURA:
Procrastinar no es un asunto de holgazanería, sino de manejo de las emociones
Por Charlotte Lieberman
 
 
“La procrastinación es un problema de regulación de emociones, no un problema de gestión de tiempo”, dijo Tim Pychyl, un profesor de Psicología y miembro del Grupo de Investigación sobre Procrastinación en la Universidad Carleton en Ottawa, Canadá.
 
En un estudio de 2013, Pychyl y Sirois descubrieron que la procrastinación puede ser entendida como “la primacía de la reparación del estado de ánimo a corto plazo… por encima del objetivo de las acciones planeadas a un plazo más largo”. Explicado de manera sencilla, la procrastinación es enfocarse más en “la urgencia inmediata de administrar los estados de ánimo negativos” que en dedicarse a la tarea, dijo Sirois.
 
La naturaleza particular de nuestra aversión depende de la tarea asignada o la situación. Podría ser debido a que la tarea misma es inherentemente poco placentera, como tener que limpiar un baño sucio u organizar una aburrida y larga hoja de cálculo para tu jefe. Sin embargo, también podría resultar de sentimientos más profundos relacionados con la tarea, como dudar de uno mismo, tener baja autoestima, sentir ansiedad o inseguridad. Cuando fijas la mirada en un documento en blanco, tal vez estás pensando: “No soy lo suficientemente inteligente para escribir esto. Incluso si lo soy, ¿qué opinará la gente de él? Escribir es tan difícil. ¿Qué pasa si lo hago mal?”.
 
Todo esto puede llevarnos a pensar que hacer a un lado el documento y en cambio limpiar los frascos de la alacena es una muy buena idea.
 
No obstante, por supuesto, eso solo engloba las asociaciones negativas que tenemos con la tarea, y esos sentimientos todavía estarán ahí cuando volvamos a ella, junto a estrés y ansiedad aumentados, sentimientos de baja autoestima y de culpabilidad.

De hecho, existe un cuerpo de investigación completamente dedicado a los pensamientos rumiantes y sentimientos de culpabilidad que muchos de nosotros tenemos a raíz de la procrastinación, los cuales son conocidos como Cogniciones Procrastinatorias. Los pensamientos que tenemos sobre procrastinación suelen exacerbar nuestra angustia y estrés, lo que contribuye a todavía más procrastinación, dijo Sirois.
 
No obstante, el alivio temporal que sentimos cuando procrastinamos es lo que realmente hace muy vicioso el círculo. En el presente inmediato, suspender una tarea brinda alivio —“has sido recompensado por procrastinar”, dijo Sirois—. Y el conductismo básico nos ha enseñado que cuando somos recompensados por algo, tendemos a hacerlo de nuevo. Esta es precisamente la razón por la que la procrastinación tiende a no ser un comportamiento una vez, sino un círculo, uno que fácilmente se convierte en un hábito crónico.
 
Con el paso del tiempo, la procrastinación crónica tiene costos no solo a la productividad, sino efectos destructivos medibles en nuestra salud mental y física, incluidos estrés crónico, angustia general psicológica y baja satisfacción con nuestra vida, síntomas de depresión y ansiedad, hábitos deficientes de salud, enfermedades crónicas e incluso hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
 
Si parece irónico que procrastinamos para evitar sentimientos negativos, pero terminamos sintiéndonos aún peor, es porque así es. Y de nuevo, debemos agradecer a la evolución.
 
La procrastinación es el ejemplo perfecto del sesgo del presente, la tendencia de nuestra mente a dar prioridad a necesidades a corto plazo en vez de las de a largo plazo.
 
“Realmente no fuimos diseñados para pensar hacia adelante en el futuro más lejano porque necesitábamos enfocarnos en proveer para nosotros mismos en el aquí y ahora”, dijo el psicólogo Hal Hershfield, un profesor de Mercadotecnia en la Facultad Anderson de Administración de la Universidad de California en Los Ángeles.
 
La investigación de Hershfield ha mostrado que, a nivel neuronal, percibimos a nuestros yo del futuro más como extraños que como parte de nosotros mismos. Cuando procrastinamos, hay partes de nuestro cerebro que realmente piensan que las tareas que estamos suspendiendo —y los sentimientos negativos que las acompañan y que nos esperan del otro lado— son problema de alguien más.
 
Para empeorar las cosas, somos incluso menos capaces de tomar decisiones bien analizadas y orientadas al futuro en medio de una situación de estrés. Cuando nos enfrentamos con una tarea que nos hace sentir ansiosos o inseguros, la amígdala —la parte del cerebro que funciona como “detector de amenazas”— percibe esa tarea como una amenaza genuina, en este caso a nuestra autoestima o nuestro bienestar. Incluso si intelectualmente reconocemos que suspender la tarea nos creará más estrés en el futuro, nuestros cerebros están todavía conectados para preocuparnos más por eliminar la amenaza en el presente. Los investigadores llaman a esto “secuestrar la amígdala”.
 
Desafortunadamente, no podemos simplemente decirnos a nosotros mismos que dejemos de procrastinar. Y a pesar de la abundancia de los “trucos de productividad”, que se enfocan en cómo hacer más trabajo, estos no abordan de raíz la causa de la procrastinación.
 
Debemos darnos cuenta de que, en esencia, la procrastinación es un asunto de emociones, no de productividad. La solución no involucra descargar una aplicación de gestión de tiempo o aprender nuevas estrategias de autocontrol. Tiene que ver con manejar nuestras emociones de una manera diferente.
 
“Nuestros cerebros siempre están buscando recompensas relativas. Si tenemos un círculo de hábitos alrededor de la procrastinación pero no hemos encontrado una mejor recompensa, nuestro cerebro continuará haciéndolo una y otra vez hasta que le demos algo mejor que hacer”, dijo Judson Brewer, director de investigación e innovación en el Centro de Plenitud Mental de la Universidad de Brown.
 
Para reconfigurar cualquier hábito, tenemos que darle a nuestro cerebro lo que Brewer llamó la Mejor y Más Grande Oferta.
 
En el caso de la procrastinación, tenemos que encontrar una mejor recompensa que evadir, una que pueda aliviar nuestros sentimientos desafiantes en el presente sin causar daño a nuestros yo del futuro. La dificultad de romper la adicción a procrastinar en particular es que existe un número infinito de acciones sustitutas potenciales que todavía podrían ser formas de procrastinación, dijo Brewer. Es por ello que la solución debe ser interna, y no dependiente de cualquier cosa excepto nosotros mismos.
 
Ahora ve a terminar de ordenar alfabéticamente esos frascos de especias antes de que se convierta en lo siguiente que comiences a procrastinar.
 
 
RESPONDE:
1. El artículo explica que la procrastinación:
a) Es un mal que afecta a una gran parte de los niños y jóvenes.
b) Está relacionada principalmente por la gestión de tiempo.
c) Se relaciona con un problema de regulación de emociones.
d) Existe porque las personas no saben organizarse ni son disciplinadas.
 
2. Se infiere según el segundo párrafo que la procrastinación se da:
a) Para atrasar involuntariamente las tareas que se deberán presentar a largo plazo.
b) Como una excusa para no realizar aquello que se debe hacer.
c) Para evitar emociones negativas.
d) Como una manifestación física de cansancio extremo.
 
3. En el texto la palabra aversión tiene como significado:
a) Alegría.
b) Desorden.
c) Planeación.
d) Repulsión.
 
4. Según el texto, aparte de los efectos en la productividad, la procrastinación:
a) Consiste en dejar las cosas para después.
b) Tiene efectos en la salud mental y física.
c) Alimenta la idea de que no hacer las tareas es positivo.
d) Refuerza el hecho de que las actividades a largo plazo son nocivas para la salud.
 
5. Según el texto, las personas suelen procrastinar porque:
a) Tienen poco interés por el presente, por ello procrastinan.
b) Son influenciadas por los beneficios a largo plazo.
c) Se sienten más libres y con menos estrés.
d) No han sido diseñadas para pensar en el futuro, sino en el aquí y ahora.
 
6. La manera en cómo termina el texto es:
a) Crítica.
b) Sarcástica.
c) Solemne.
d) Seria.

7. Se concluye finalmente que dejar de procrastinar:
a) Necesita de alguien que nos motive a cambiar.
b) Depende de nosotros mismos.
c) Es una tarea medianamente sencilla que implica conocer cómo funciona nuestra mente.
d) Depende de nuestro conocimiento sobre la evolución de nuestro cerebro.
 
8. ¿En qué sentido, la angustia y el estrés suele aumentar nuestra procrastinación? Explica tu respuesta.

 

 

 

 

 
9. ¿Qué significa que la procrastinación sea “un círculo”? Explica tu respuesta.

 

 

 

 

 
10. ¿Cuál crees que sería una manera de dejar de procrastinar? ¿Por qué? Explica tu respuesta.

 

 

 

 

 

SOLUCIONARIO:
1C
2C
3D
4B
5D
6B
7B
8.-Posible respuesta: La angustia y el estrés pueden aumentar nuestra procrastinación porque pueden hacernos sentir abrumados y desconectados emocionalmente de las tareas que debemos realizar. Si experimentamos estrés o ansiedad en relación con una tarea en particular, puede ser más difícil para nosotros concentrarnos y tomar medidas para abordarla.
9.-Posible respuesta: La procrastinación se describe como un "círculo" porque es un patrón de comportamiento autoperpetuante. Cuando procrastinamos, nos sentimos temporalmente aliviados del estrés y la ansiedad asociados con las tareas que debemos realizar, lo que nos lleva a posponer aún más esas tareas. Este patrón puede continuar y empeorar con el tiempo, lo que dificulta cada vez más el cumplimiento de nuestras obligaciones.
10.-Posible respuesta: Una manera de dejar de procrastinar puede ser establecer metas específicas y realizables para cada tarea, y luego trabajar en ellas en pequeñas etapas. También es útil identificar y abordar las emociones subyacentes que pueden estar contribuyendo a la procrastinación. Por ejemplo, si evitamos una tarea porque nos da miedo fallar, podemos trabajar para identificar y abordar esos miedos, para que podamos abordar la tarea con más confianza. La clave para superar la procrastinación es reconocer el problema y tomar medidas activas para abordarlo.

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